miércoles, 20 de diciembre de 2017

Mega Man X (Capcom 1993)

El juego fue lanzado el 17 de Diciembre del año 1993 en Japón. Hablar de Mega Man es referirse a una de las series más icónicas de del mundo de los video juegos. Mega Man X fue la primera “sub-saga” de la franquicia. La historia nos sitúa años después de los distintos eventos acontecidos en la saga original y comienza cuando el doctor Cain, un científico arqueólogo, descubre las ruinas de lo que antaño fue el laboratorio del doctor Light. Entre los escombros halla una capsula de hibernación en la que reposa “X”, el último y más avanzado de todos los robots creados por este genio, el primero capaz de tomar sus propias decisiones y albergar un razonamiento independiente. Este será el modelo que utilizará Cain dará vida a los reploides, una nueva generación de robots inteligentes al servicio de la humanidad cuya misión será encargarse de la realización de tareas de extremo riesgo.

Algunos reploides, a los que se bautizará posteriormente como Mavericks, empiezan a mostrar tendencias agresivas frente a los seres humanos, por lo que se considerará necesaria la creación de un nuevo escuadrón que se encargue de mantener a raya a los violentos disidentes. Los miembros de este escuadrón descubrirán lo cerca que están de su principal enemigo cuando Sigma, el que antaño fuera su líder, se convierta en un Maverick y encabece la rebelión de los robots contra la raza humana. X, considerándose en parte responsable de este conflicto parte en un viaje que le enfrentará a los cabecillas de esta revuelta.
X no cuenta con la ayuda de animales robóticos como Rush o Beat, y tampoco puede realizar el clásico movimiento de la zancadilla, pero sigue contando con su mega Buster, ahora denominado X-Buster. Como novedad pulsando un botón, X dará un acelerón, de un modo similar al movimiento deslizante de los juegos clásicos, solo que aquí, podemos disparar mientras lo hacemos y también podemos saltar con más comodidad. Además tiene la habilidad de engancharse a las paredes, y utilizarlas para darse impulso. No elo único, pues a medida que vayamos avanzando podremos hacernos con más habilidades.

El esquema de juego resultará familiar para quienes ya hayan jugado a la saga clásica. Antes de poder afrontar las últimas pantallas, Mega Man deberá enfrentarse a ocho robots enemigos diferentes. Cada uno de ellos preside su propio nivel, y podemos escoger el orden en el que queremos enfrentarnos a ellos. Sin embargo, existen algunas circunstancias que condicionan nuestra libertad de elección. Por ejemplo, cada vez que derrotemos a un villano nos apoderaremos de una nueva arma que resultará especialmente útil a la hora de plantar cara a otro de los jefes. ¿Qué significa esto? Que si les derrotamos en un orden específico, los enfrentamientos resultarán más asequibles.

El problema es que en un principio no conocemos el esquema de debilidades. Resulta sencillo adivinar que si nos enfrentamos con un pingüino que vomita fragmentos de hielo nuestra mejor elección es el lanzallamas. Pero no siempre va a resultar tan obvio. Hay jefes que resultan muy peligrosos si no contamos con esta ayuda suplementaria, pero otros tampoco lo son tanto como para que realmente dependamos de ella. Así pues, es probable que, a pesar de contar con un variado arsenal, sean las brillantes ráfagas de nuestra arma por defecto, el X-Buster, les hagan morder el polvo. Por si todo esto no fuera suficiente, también podremos pilotar, en momentos puntuales, unas armaduras de combate llamadas Ride Armor, que nos permitirán arrasar alegremente con todo lo que se cruce en nuestro camino.

Al igual que solía suceder en la saga original, nuestro héroe podrá volver a jugar cualquier nivel con excepción de la zona de introducción y las últimas pantallas. Y hará muy bien en hacerlo si quiere enfrentarse a Sigma con garantías. En los niveles podremos encontrar, la mayoría de veces ocultas, las distintas piezas de una armadura; también corazones, que aumentarán el tope de nuestra barra de vida, y E-Tanks, que podremos utilizar para curarnos en cualquier momento, siempre y cuando los carguemos antes de energía. No estamos obligados a coger estos objetos, pero a menos que queramos marcarnos un reto personal nos será de gran ayuda encontrar al menos unos pocos. Hay una complicación añadida: algunos de estos objetos son inalcanzables si antes no nos hemos hecho con una pieza de equipamiento o arma determinada, por lo que será recomendable memorizar todas esas zonas a las que no podemos llegar para volver a explorarlas en un futuro.

El juego fue incluido en Mega Man X Collection para PlayStation 2 y GameCube. También existe un remake para PSP conocido como Mega Man Maverick Hunter X, y hace unos meses salió en el recopilatorio de la Classic Mini Super Nintendo.
En resumen, estamos ante otra maravilla de Capcom, con una jugabilidad exquisita, un buen reto para el jugador, con unas melodías que se te graban en la memoria, con mucha rejugabilidad de las fases para encontrar todas las partes de la armadura que están escondidas (y poder realizar el famoso golpe Hadoken), todo embutido en un gigantesco cartucho de doce megas que inició de forma perfecta su andadura en los 16 bits, y que todavía nos dejaría dos entregas más para la Super Nintendo.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Donkey Kong Country (Rareware 1994)

El proyecto Donkey Kong no era para nada sencillo, adentrarse en el género de plataformas con tantos buenos juegos en la consola, como el Super Mario World, suponía un reto desafiante para Rareware, que tenía que demostrar que estaban creando algo distinto y poderoso. Además en 1994 las consolas 16 bits estaban llegando a su fin y el relevo generacional parecía más cerca de lo esperado. Pero Rare fue capaz de dejar boquiabierta a la prensa y a los usuarios con una propuesta que parecía poner al límite la consola de Nintendo: treinta y dos megas de cartucho y un acabado audiovisual nunca visto. La nueva generación podía esperar, ese era el mensaje. El título se convirtió en uno de los tres videojuegos más vendidos de la historia de Super Nintendo. El avance tecnológico fue sorprendente, y uno de los ganchos comerciales del título de Rare. Posteriormente, como ya se sabe, recibiría dos secuelas más en las que se seguiría puliendo y avanzando tanto a nivel audiovisual como también a nivel tecnológico, siendo seguramente la segunda parte la mejor valorada de todas.

En total, tenemos por delante cuarenta niveles de avance lateral para conseguir recuperar las reservas de bananas que han sido saqueadas por nuestros enemigos. Cada nivel nos invita a empezar desde un punto y terminar en otro, pero lo que se sucede en nuestro camino es completamente distinto en todas las fases. Eso sí, hay una gran cantidad de elementos comunes que vamos a encontrarnos a lo largo de todos ellos. El objetivo no es solo llegar sanos y salvos a la otra punta de la fase en cuestión sino también recoger el mayor número de bananas posibles –cada cien nos darán una nueva vida- y recoger también otros elementos escondidos, tales como letras que forman la palabra KONG (otra vida para nosotros), globos que también aumentan el contador de vidas o unas figuras doradas en forma de animales que nos abren las puertas de niveles secretos.

Los protagonistas son Donkey y Diddy, podemos intercambiarlos cuando queramos, Diddy es más rápido y salta más lejos, mientras que Donkey es el más fuerte de los dos personajes y es capaz de matar a algunos enemigos cayendo sobre ellos. Con un botón saltamos y con otro damos una voltereta que sirve como ataque y, dejándolo pulsado, sirve también para correr a toda velocidad por los escenarios. Donkey puede golpear con fuerza el suelo pulsando hacia abajo y el botón de acción, algo que Diddy no tiene. El principal escollo que tendremos delante de nosotros serán los enemigos, que se mueven según patrones diversos. Vienen corriendo, saltan, nos atacan desde atrás… la gran mayoría de ellos acaban muriendo si les saltamos en la cabeza, como en la saga Super Mario. Otros, como por ejemplo ciertas abejas, es mejor no intentar saltarles encima. En escenarios concretos –subacuáticos por ejemplo- tampoco podremos acabar con ellos de la manera habitual y solo podremos esquivarlos. A estos enemigos se añaden los jefes finales, punto final de cada uno de los mundos del juego, pero sus patrones son muy simplones y fáciles de vencer; incluso la batalla final con el rey de los Kremlings en su barco pirata es un reto sencillo en comparación con algunas de las fases anteriores.

Junto al compendio de Kremlings y otro tipo de fauna presente en la isla de Donkey Kong (castores, buitres, Kremlings vestidos de soldados, etcétera) están los obstáculos que llegan del diseño de niveles propiamente dicho: las plataformas. Como buen juego del género, nuestro objetivo es ir saltando de un lado a otro, intentando no caer al vacío –muerte instantánea- y teniendo que calcular perfectamente nuestros movimientos. La combinación de enemigos moviéndose por una zona concreta y la precisión de salto de una plataforma a otra es lo que convierte este Donkey Kong Country en una maravilla del diseño. Calcular cuando saltar, cuando esperar, apurar hasta el último centímetro, intentar corregir un brinco en el mismo aire… jugabilidad clásica, pero que a día de hoy es plenamente vigente ya que si algo tiene la obra de Rare es que los controles responden al momento y a la perfección.

Las fases por las que nos movemos tienen secretos y caminos alternativos. Si vemos una plataforma elevada, seguramente es porque por ahí también se puede ir. Como más difícil parece ser una zona, más recompensa nos encontraremos en forma de bananas u objetos. Además, los niveles cuentan con zonas secretas que funcionan a modo de espacio de bonus. Descubrirlos yendo hacia un lado que no es el correcto o usando alguno de los animales extras para por ejemplo romper una pared son buenas maneras de explotar al máximo los entresijos de unos niveles más complejos de lo que puede parecer en un primer momento. De hecho conseguir el 101% nos llevará muchas horas de ensayo y error e investigar con lupa cada escenario.

Los barriles son santo y seña de la trilogía de Rare, y hay de todo tipo: los DK para dar con nuestro compañero de viaje, algunos TNT que sirven para explotar y cargarse a los enemigos, otros que van rodando hasta topar con una pared y limpian la zona de todo enemigo que se cruce por su camino; y por último los barriles lanzadera que nos permiten movernos a toda velocidad por el escenario. A todo esto añadimos varios animales que nos ayudan durante las fases. El primero que nos encontramos en Rambi, un rinoceronte con el que podemos embestir y ser casi invencibles ante todos los enemigos. Además de ir a toda velocidad y poder romper paredes para acceder a zonas secretas donde sería imposible llegar sin él. Luego está un pez espada presente en las fases acuáticas. El loro Squawks (sirve por ejemplo para darnos luz en cuevas oscuras), la rana Winky (capaz de hacer grandes saltos que nos permiten llegar a zonas inaccesibles de serie) o el avestruz Expresso, con fases de bonus donde utiliza su capacidad de planear para conseguir más bonus.

Técnicamente Donkey Kong Country era impecable, a pesar de ofrecer un juego de plataformas de avance 2D, se consiguió dar una sensación de profundidad y de diversas “capas” que lo hacían realmente sorprendente. No solo por los fondos, sino por los distintos niveles de elementos que se podían ver en pantalla. A esto se le añadieron modelos de personajes tridimensionales, que parecían tener volumen y no ser elementos planos. Árboles y vegetación con distintos relieves, efectos especiales como explosiones de barriles, humo en ciertas zonas, lluvia intensa u oscuridad total que contrastaba con la luz del loro que nos acompañaba en ciertas zonas. Simplemente majestuoso. Lo más destacado eran las animaciones de los protagonistas. Se mueven con una fluidez y un dinamismo que todavía hoy sorprende que estemos ante un juego que tiene más de veinte años. La gran cantidad de detalles que tienen tanto Diddy como Donkey en la cara, sus extremidades y movimientos, sus animaciones cuando estaban quietos un rato, convirtieron al título en un referente a nivel técnico.

Mención especial merece la banda sonora del título. Desde la introducción simpática con la gramola sonando durante el título hasta la archiconocida y atemporal melodía principal de Donkey Kong Country, que empieza con unos ritmos de bombos que van subiendo de revoluciones mientras se van introduciendo todo tipo de instrumentos de viento que convierten ese ritmo constante en una melodía pegadiza imposible de sacarse de la cabeza. Una banda sonora cambiante según los escenarios que visitáramos (más tranquilas bajo el agua, con un tono distinto en cuevas o encima de una carretilla minera) y a la altura de lo que el juego ofrecía a nivel visual. Todo bien acompañado por efectos especiales de monos gritando, truenos y relámpagos u explosiones, entre otros detalles sonoros.

En resumen: un  juego imprescindible, técnicamente impecable, con un diseño de niveles y mecánicas de juego impresionantes, todo ello remozado con una banda sonora increíble. Todo ello hace que el juego sea diversión en estado puro y se pueda jugar con total vigencia hoy en día.

Golden Axe: The Revenge of Death Adder (Sega 1992)

Golden Axe: The Revenge of Death Adder pisó los recreativos de medio mundo en 1992, un año después de recibir en Megadrive el 'Golden Axe II' (éste se publicó tanto en EEUU como en Japón a finales de diciembre, llegando a territorio PAL en 1992), mientras que el tercer capítulo, también para la consola de SEGA, llegó en 1993. En esta entrega nos volvíamos a enfrentar al temible Death Adder, resucitado de entre los muertos y con sed de venganza.

En total teníamos cuatro nuevos personajes de entre los que escoger, y dependiendo de la máquina recreativa, podíamos jugar entre dos o cuatro jugadores a la vez. Por un lado tenemos a Stern el bárbaro, un personaje muy similar a Ax Battler de anteriores juegos. También tenemos a Dora una mujer centauro que posee la habilidad de transformar su parte de caballo en humana cuando la situación lo exige. Little Trix, un joven elfo muy ágil en el combate. Y finalmente tenemos a Goah el gigante, un descomunal guerrero que además porta en su espalda al anciano Gilius Thunderhead. Lo interesante en la parte jugable es que si jugábamos dos o cuatro personas podíamos hacer agarres combinados que permitían quitar una buena cantidad de vida a los enemigos.

Aparte de las más que evidentes diferencias entre cada uno, tanto a nivel estético como de parámetros a la hora de combate, estos cuatro luchadores también variaban los costes para lanzar las magias. Que por cierto, en este capítulo no aumentaban de poder las magias. Aunque cada uno sí que tenía una magia más poderosa que el resto. Se podría decir que Goah era el más poderoso en este sentido. Mientras que Trix era el único que no contaba con magia de ataque, sino de soporte. Invocaba un árbol que nos daba fruta para curar heridas. Golden Axe: The Revenge of Death Adder sorprendió en su momento también por el salto a nivel gráfico y jugable. No en vano fue de lo primero en salir bajo la placa System 32, con una CPU NEC V60 a 16,107950 Mhz, una resolución de pantalla de 320x224, y una paleta de más de 16.000 colores. Pocos son los títulos que salieron bajo este sistema, pero por recordar algún otro, tenemos los también exclusivos 'Jurassic Park' (estilo 'Operation Wolf') y 'SegaSonic the Hedgehog'.

Aparte de contar con unas animaciones mucho más detalladas respecto a los dos (por aquel entonces) anteriores 'Golden Axe', tanto por parte de los personajes jugables como de los enemigos y zonas sobre las que podíamos interactuar del escenario, nos mostraba algunas partes con un ligero uso del modo 7 para realizar una transición entre dos zonas que estaban en paralelo. El juego también mantiene un gusto por el píxel digno de elogio, además nos presenta una buena variedad de enemigos (no así para los jefes de turno, bastante similares, con el mal endémico de la época al repetir apariciones en fases avanzadas) y el atractivo de poder elegir diferentes rutas en determinadas fases.

Como buen 'Golden Axe' que se precie, tampoco faltaban los gnomos que, tras pegarles, soltaban pociones de magia o comida. Eso, unido a que los civiles, previo rescate, también nos dejaban objetos del estilo, hacía que no resultase tan difícil dar con Death Adder. O al menos si jugábamos acompañados de otros tres colegas. Porque en solitario siempre se nos podía complicar la partida en algún momento. Y menos mal que podíamos dejar atontados a los enemigos con un determinado número de golpes. Incluso a los jefes de turno. La banda sonora se empapa de todo este ambiente épico y fantástico y nos acompaña con temas de gran calidad. Los efectos de sonido por su parte suenan realmente limpios y variados, amenizando el resultado sonoro. Finalmente los controles responden a la perfección, dando como resultado una experiencia muy satisfactoria que invita a rejugar una y mil veces. Lo extraño y anecdótico de este juego, es que a pesar de toda la calidad que atesora no tuvo ninguna versión en ningún sistema, ni siquiera en Sega Saturn, por lo cual solo podemos acceder a él a través del MAME. Un despropósito que al parecer SEGA no tiene intención de subsanar.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Super Aleste/Space Megaforce (Compile 1992)

 Super Aleste, también conocido bajo el título de Space Megaforce (USA) es un estupendo shoot ´em up programado por Compile, empresa que cuenta en su currículo con trabajos de la talla de Gunhead (Blazing Lazers),  M.U.S.H.A. o Robo Aleste, entre muchos otros. Fue publicado por Toho para Super Nintendo en 1992, formando parte de la saga Aleste que se prodigo bastante dentro de los sistemas de 8 y 16 bits de Sega. Por desgracia nunca llegó a un público mayoritario y la versión de Super Nintendo no fue una excepción. Sin embargo estamos ante un juego con una realización técnica excelente, de los pocos cartuchos que realiza de forma solvente un uso tan exhaustivo del procesador de Super Nintendo, ejecutando a la vez múltiples planos de scroll, deformaciones en tiempo real, re-escalado a velocidad de vértigo (mediante el uso del afamado MD-7), mostrando sprites gigantescos por doquier, cientos de enemigos en pantalla, explosiones, disparos, transparencias… todo ello sin ninguna ralentización. Todo un logro.

Volviendo al juego, si en temas gráficos se puede calificar de impresionante, cuando hablamos de su apartado musical todo son alabanzas dado que la banda sonora del título es brutal, conteniendo una variedad de estilos que casan perfectamente con la acción mostrada, pudiendo encontrar desde temas inspirados en la música New Age, hasta ritmos rapidísimos al estilo Metal, e incluso albergando piezas de música con clara inspiración Techno. Aun pudiendo resultar en una extraña mezcla, todas van acorde, destilando un buen hacer impresionante y convirtiéndose, por méritos propios, en una de las mejores BSO del sistema. Con los FX sucede exactamente igual, desde la voz que nos informa del arma adquirida, hasta la explosión más reverberante, todas están muy cuidadas.

Super Aleste nos invita a recorrer sus doce fases, si escogemos el nivel de dificultad normal, siendo un número muy por encima de la media (el doble que en Axelay, por ejemplo), contando todas ellas con un acabado de diseño a la par que su aspecto técnico y sonoro. No hay ninguna fase desechable, todas son igual de trepidantes y en cada una encontraremos obstáculos propios y muy bien diferenciados, como en el caso de ciertas rocas que han de eliminarse en un orden lógico, de la destrucción de ciertas partes de las fases de bonus (si no las destruimos, impactamos contra ellas, y son pantallas con scroll forzado) o de la exigencia de limpiar ciertas pantallas antes de acceder al enfrentamiento contra el boss de turno (el nivel de la estación espacial, con su impecable zoom constante requiere que lo recorramos una y otra vez hasta limpiarlo de enemigos menores).

La selección de armas es de lo mejorcito dentro del género, aportando ocho tipos de disparo diferentes, cada uno con alguna variación en su uso, y además ampliable a seis niveles de potencia. Además muchas de ellas son impresionantes -como el disparo de esferas, o el eléctrico, sacado de Gunhead-, además de suponer todo un espectáculo visual cuando las tienes a plena potencia. También cuenta con un balance de dificultad muy apropiado, pero como en todo juego de naves con power ups que se precie, dependerá mucho del disparo elegido y de que no nos lo quiten en el momento más inesperado. De hecho si ya tenéis uno favorito a máxima potencia nos veremos obligados a esquivar los power ups que aparecen en pantalla y que no nos interesan, casi más peligrosos que una nave enemiga.

Cada vez que nos alcance el fuego enemigo perderemos potencia de disparo (hasta dejarnos en el mínimo) y si recibimos otro disparo volveremos a empezar de nuevo (en el mismo punto las tres primeras vidas o naves extras, el resto desde el inicio de la fase). Para los que superen el modo normal sin demasiado esfuerzo, Compile ha creado un modo especial con solo tres vidas, que supone todo un reto adicional muy a tener en cuenta.

Como curiosidad mientras que las versiones NTSC-USA y PAL son prácticamente iguales la edición japonesa cuenta con un mayor número de pantallas, al aportar niveles de bonus tras cada fase principal. Otra de sus diferencias se encuentra en el final, que dura aproximadamente el doble, mostrando algunas imágenes no incluidas en el resto de cartuchos. Otro ejemplo más de cómo a principios de los noventa todavía se descuidaba el mercado europeo y estadounidense, y llegaban versiones censuradas y mutiladas de los juegos –cuando llegaban-, que en Japón se vendían con normalidad. Grabé mi partida antes de la reseña, y este detalle no lo conocía, por lo que en mi canal está la versión USA. Quizás más adelante me anime con la japonesa para enseñarla.

En resumen, estamos ante uno de los mejores shoot 'em up (junto a Thunder Force IV, Axelay, R-Type III o Parodius) de la era de consolas 16bits, pero que a pesar de tener todo a favor pasó totalmente inadvertido, teniendo una ventas más que discretas. El tiempo es el padre de la verdad, sirva esta reseña y las múltiples partidas que ya hay subidas a YouTube para que sea un poco más conocido y los fanáticos de este género puedan descubrirlo. Merece la pena.

martes, 5 de diciembre de 2017

Mr. Nutz ( Ocean Software 1993)

Mr. Nutz es uno de los juegos de plataformas más recordados de la historia, sobre todo por los jugadores de Nintendo. Se lanzó en SNES en 1993 de la mano de Ocean Software, aunque más tarde daría el salto a otras consolas como Sega Mega Drive, Game Boy, Game Boy Color y Game Boy Advance. Sin demasiados preámbulos el jugador se encuentra manejando a su ardilla protagonista. Aparentemente el objetivo sería acabar con todos los enemigos que pueblan su hogar, ya sean insectos gigantes, pájaros, murciélagos, focas, conejitos, esquimales, pingüinos o incluso bebés pingüino. La interacción con el entorno está bastante conseguida, no sólo tendremos que recoger bellotas, monedas y objetos variados para ir incrementando el marcador de puntos, sino que en algunas zonas hay que mover artilugios para poder avanzar.

En total hay seis fases principales que junto a sus respectivas subfases dan un total de veinte zonas. Los vistosos escenarios pasarán de un profundo bosque, pasando por un parque peligroso, que esconderá una casita en la que deberá recorrer todas las partes de una vivienda (incluida una tubería). Después de esto, pasará por un peligroso volcán que más tarde le conducirá a una calle de la ciudad repleta de avispas y malabaristas. Finalmente, llegará al gélido Ártico, donde le espera el Yeti para librar la batalla final. Las seis fases tendrán a su vez su correspondiente jefe final. En cuanto al control es bastante sencillo: un botón de salto, otro de correr, que al estilo de los juegos clásicos de Mario Bros permite llegar a zonas más altas, y otro botón de acción que permite lanzar nueces como proyectiles, arsenal que tenemos que ir recogiendo de los escenarios. Además si damos al botón de acción agachados golpeamos con la cola de nuestra intrépida ardilla. Hay más objetos, como una pócima de invencibilidad, o las siempre necesarias capsulas de energía que restituyen un punto de la barra de vida (en una vida podemos tener hasta cinco puntos de vida cuando está llena).

El aspecto visual de Mr. Nutz es muy colorido y simpático a primera vista. Los modelos de los enemigos y del protagonista son muy sólidos, lo mismo se puede decir de los variados, renderizados y bellos escenarios, que cuentan con muchos detalles. Además nos llevan a zonas con fuego, agua y nieve, a lo que hay que sumar a los realistas movimientos de Nutz y a sus fantásticas animaciones. Todo desde una perspectiva en 2D que se ve salpicada por situaciones en las que se muestra un scroll suave digno de los primeros juegos de plataformas de la consola. En conjunto todo esto forma un apartado gráfico colorista, vivo, simpático que se mueve con mucha suavidad. Por otro lado el aspecto musical es brutal, con melodías que no te cansas de escuchar y que armonizan perfectamente con el espíritu del juego.

Los niveles del juego están plagados de plataformas, abismos y enemigos. Y aunque en un principio, contando las subfases, pueden parecer pocas veinte zonas, la dificultad te exigirá mucha precisión desde el principio. De hecho diría que no es un juego para jugadores noveles. Además no se puede grabar partida –hay que pasarse el juego de un tirón-, y tampoco utilizar passwords. Y si te matan en algún punto tendrás que empezar desde el comienzo de fase.

Pero el principal objetivo de obsesión para los verdaderos fans de este juego son las monedas. Al principio el único interés es conseguir cincuenta para recibir una vida extra. Pero cuando vas superando las fases y el tanto por ciento que te dan al finalizar es de 30-40% te percatas de que apenas has arañado la superficie del juego. En total hay 1729 monedas en las seis fases, y se requiere muchas horas de investigar, probar saltos imposibles, y recorrer muchas veces todas las pantallas hasta llegar a descubrir dónde están todas. Creo que la enorme dificultad del juego desincentivó que la mayoría de los jugadores se pusiera ese reto, pero lo más curioso es que una vez te pones a ello descubres que hay un montón de zonas que ni siquiera habías visto, como si la mitad del juego estuviera oculto al menos que pongas tiempo y dedicación para ello. Es entonces cuando te percatas del talento de los programadores, y lo que antes te parecía un juego lineal, ahora se descubre como un juego lleno de sorpresas, vidas extras ocultas, zonas extras, o incluso pociones en una fase que te permiten volar. Aunque claro, todo ello acompañado de mucha dificultad, sin duda es un juego para expertos. Yo ahora estoy implicado en sacar el mayor número de monedas y grabar la partida para subirla a mi canal, pero me llevará bastante tiempo.
Si alguien le interesa este reto adjunto el número de monedas que hay en cada fase:
Stage 1   A-28   B-66   C-151  D-167
Stage 2   A-251  B-348  C-430
Stage 3   A-45   B-118  C-292
Stage 4   A-75   B-169  C-265  D-276
Stage 5   A-233  B-299  C-391
Stage 6   A-88   B-102  C-173
Total Coins (Perfect) 1729