martes, 19 de septiembre de 2017

Toki (1989 TAD Corporation)

Toki, también conocido como JuJu Densetsu en tierras niponas, es un videojuego de plataformas lanzado en arcades en el año 1989, en su momento fue criticado por su tremenda lentitud y falta de originalidad, sin embargo tuvo mucho éxito entre los jugadores y el tiempo lo ha elevado a su condición actual de clásico. Un buen inicio para TAD Corporation, empresa conocida también por juegos como Cabal y Blood Bros, reseñados también en este blog.

La historia es simplona pero divertida: un mago secuestra a la novia de nuestro protagonista y le convierte en mono para dificultar su rescate. Las seis fases que debemos superar tienen bastante variedad, aunque son un poco cortas, de hecho el juego te lo puedes acabar en menos de veinticinco minutos, pero como era habitual en esos tiempos la dificultad es muy elevada, los enemigos nos pueden matar en cualquier momento con un solo toque, por lo que requerirá de muchos intentos antes de conseguirlo. Para ello disponemos de cierta variedad de ítems para poder lanzar bolas más grandes o varias a vez, pero también dos más que ejemplifican el humor característico que TAD Corporation imprimía en todas sus producciones: unas zapatillas que te permite saltar más alto y un casco de fútbol americano que bloquea todos los ataques y que, bien usado, te permite pasar zonas enteras porque además mata al contacto a los enemigos.

Toki es el clásico juego de ensayo y error, de aprender las rutinas de los enemigos, sus patrones, y buscar la forma de romperlos. Incluso la última fase con una vagoneta resulta sencilla si dominas los saltos y coges los dos cascos. De hecho, tres de los seis jefes finales tienen un truco que los hace muy sencillos, la partida la grabé hace ya bastante tiempo, pero no ha sido hasta ahora que me puse a ver vídeos de partidas ajenas y resulta que, por poner un ejemplo, si llegas con el casco americano al primer boss, le dejas paralizado si le tocas, totalmente indefenso a nuestros proyectiles. Así y todo, como ya he comentado, es un juego muy difícil que requerirá de práctica y paciencia.

Tuvo tanto éxito que se lanzaran versiones para Atari ST, Amiga, Commodore 64, Amstrad CPC, Windows, y en las consolas NES, Sega Mega Drive, Atari Lynx. También existen versiones del arcade para Xbox 360 (XBLA), PlayStation Network y WiiWare. En el año 2009 entró en escena Golgoth Studio, mostrando una revisión del clásico en HD, redibujado a mano y siendo fiel al original y sus escenarios. Hasta donde he podido investigar el proyecto está paralizado, pero se pueden ver vídeos en YouTube de su trabajo en los que parecía que tenían su remake muy avanzado. Una lástima.

Otro arcade imprescindible al que echar unas partidas de vez en cuando, corto, directo, divertido, difícil, pero muy satisfactorio.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Blood Bros (1990 TAD Corporation)

En 1990 la empresa TAD Corporation, estrena este gran título, secuela espiritual de "Cabal", reseñado también en el blog. La acción tiene lugar en el Salvaje Oeste y tendremos para seleccionar a un vaquero o un indio, siendo posible compartir la partida dos jugadores simultáneamente. La mecánica es simple: acabar con todo lo que se mueva. Para ello contamos con tres botones para la acción: uno para disparar, otro para esquivar las balas a modo de volteretas, y un tercer botón que sirve para lanzar cartuchos de dinamita, cuyo poder destructivo es bastante elevado. Contamos también con dos armas especiales: escopeta recortada y ametralladora.

El objetivo en cada fase es conseguir que el requisito total de enemigos a destruir, representado por la barra "FOE" en la zona inferior de la pantalla de juego, sea alcanzado. Existen un total de cinco fases (divididas en cuatro áreas) teniendo al final de cada una de ellas un enfrentamiento importante con un boss. Como se puede comprobar todo es exactamente igual que en el Cabal.

Prácticamente todo lo que aparece es susceptible de ser destrozado, desde edificios hasta barriles o montañas. La mayoría de ellos nos recompensarán con distintos bonus ya sea en forma de puntos, armas o bombas. De hecho existe un mini juego en todos los escenarios que consiste en pegar tiros a una lata sin que caiga al suelo, un buen truco para conseguir armas especiales y vidas extra. Gráficamente destaca por lograr un efecto de profundidad pseudo 3D muy en línea a lo visto en cuanto a scaling entre los arcades de Sega, para ello juega inteligentemente con distintos tamaños de sprites para simular esa sensación de profundidad. El caos destructivo no conlleva ralentizaciones, de hecho todo es muy fluido.

Jugablemente supone un desafío ya que cuenta con una dificultad muy ajustada para mantenernos en tensión casi desde el primer nivel. Conforme avanzan los escenarios irá en aumento hasta llegar a momentos con enemigos y proyectiles ocupando toda la pantalla. Eso sí, gracias a un control muy bien implementado y ágil nos veremos saliendo indemnes de situaciones que parecían imposibles. Es un juego muy adictivo, una experiencia intensa y sencilla en su planteamiento, con mucho sentido del humor. Aquí también tenemos a nuestro personaje realizando cabriolas cada vez que supera un nivel, a cerdos o vedettes a las que podemos disparar para conseguir bombas, etcétera.

Algo extraño debió de suceder con la compañía TAD Corporation después del éxito de Toki y Cabal para que un juegazo así no tuviera ninguna adaptación para ordenador ni consola. Ninguna. Sacaron tres juego más: Sky Smasher (1990), Saishu Kakutou Kizoku Legionnaire (1992) y Heated Barrel (1992), pero tampoco realizaron ningún port, por lo que la compañía desapareció en 1993.

Este tipo de juegos, estilo Cabal, no tuvo mucho más representación en el mercado, lo más destacable fue Pirates (1994) y el juegazo Wild Guns (1994) para Super Nintendo. Una lástima.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Hook (1992 Irem)

Hook fue una película dirigida por Steven Spielberg que salió en 1992, protagonizada por Robin Williams, Dustin Hoffman y Julia Roberts, que tuvo varias licencias para videojuegos. Irem lanzaría un videojuego arcade; Sony sería la encargada de lanzar las versiones para las consolas; y por último Ocean Software distribuyó una aventura gráfica desarrollada por Shadow Software, siendo el único título de este género lanzado por la empresa británica.

El arcade de Irem no trascendió en la memoria colectiva como uno de los grandes clásicos beat'em up de los noventa, pero sigue siendo una pequeña joya que bien merece algunas líneas.

 La jugabilidad que nos presenta es la típica de los beat’em up de la vieja escuela, aquellos en los que debíamos enfrentarnos a la horda de enemigos que se nos pusiese por delante. Para ello dispondremos de distintos personajes que poder seleccionar al comienzo de cada partida, la diferencia principal entre todos ellos (además del aspecto físico) está en los tres parámetros que nos indicarán en qué es mejor cada personaje y que son: alcance, fuerza y velocidad. Una cosa a destacar es que permite cuatro jugadores simultáneos. En cuanto a las acciones disponibles también son las típicas del momento: dos botones, ataque y salto, combinación de los dos un golpe especial, y luego salto y patada, golpe fuerte y, quizás es lo más interesante del juego, la opción de rematar a los enemigos en el suelo.

La ambientación está totalmente inspirada en piratas, y la variedad de enemigos a los que podemos llegar a hacer frente es bastante más amplia de lo habitual y va más allá de la típica jugada de cambiar el patrón de colores de un enemigo a otro. Los objetos o power-up son los típicos del género: los que nos ayudarán a recuperar energía, armas (totalmente ambientadas en elementos aparecidos en la película) y las típicas joyas que suman puntos a nuestro marcador, para estos últimos se eligió un aspecto de tesoros y botines piratas.

Los jefes finales son de lo mejor del juego, todo tipo de personajes de enormes proporciones, con varios patrones, pero que tampoco nos pondrán las cosas demasiado difíciles. El juego cuenta con seis fases, se pasa en una media hora, y tiene un nivel de dificultad sencillo en comparación con los grandes clásicos, este fue otro de esos juegos que me pasé con un solo crédito en los arcades, quizás por eso le tengo cierto cariño. En resumen: un beat'em up bastante desconocido, pero que tiene una jugabilidad precisa y variada, con muchos elementos en pantalla con los que interaccionar, buenos gráficos y melodías, y muy recomendable para echar unas partidas y probarlo alguna vez.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Final Fight (1989 Capcom)

          Technos había sentado las bases del beat 'em up con los memorables Renegade (1986) y Double Dragon (1987), pero fue Capcom con Final Fight (1989) la que encumbró el género a los altares, tal y como haría con la lucha versus un par de años después gracias a Street Fighter II.

Su grandeza reside en sus innovaciones, como la posibilidad de seleccionar entre tres personajes (Guy, Cody y Haggar) que poseen técnicas y ataques completamente diferentes entre sí, cuando lo habitual por aquel entonces era disponer de un único personaje compartido incluso en partidas de dos jugadores. Aunque, siendo precisos, es un mérito compartido con otro histórico beat 'em up de la época: el Golden Axe. Concretando un poco más Guy era el más rápido y ágil de los tres, aunque también el más débil, Haggar representaba el arquetipo de luchador fuerte pero lento y Cody se reservaba el papel de personaje más equilibrado en cuanto a agilidad y fuerza, quizás el más indicado para partidas en solitario.

El argumento tenía como escenario Metro City, la ciudad con mayor tasa criminal de todo Estados Unidos. Políticos y policías corruptos se venden al mejor postor mientras las bandas criminales campan a sus anchas por toda la metrópoli. Pero todo parece cambiar cuando un antiguo luchador de wrestling, Mike Haggar, es elegido como nuevo alcalde de Metro City. La organización criminal más poderosa de la ciudad, Mad Gear, tras ver que el nuevo alcalde no puede ser comprado, rapta a su hija para que así éste no pueda seguir actuando. Pero Haggar no es un alcalde cualquiera, y se echa a las calles para repartir justicia, en su odisea le acompañan Cody, novio de Jessica, y Guy, viejo amigo de la pareja.

El juego tiene seis largas fases (barrios bajos, metro, bulevar, zona industrial, paseo marítimo y centro de la ciudad) y cuenta con un apartado visual fabuloso. Los programadores supieron retratar a la perfección el entorno urbano y callejero cien por cien ochentero, todo gracias a unos gráficos impecables y unos sprites gigantescos que destacan incluso hoy en día. Ese cuidado en el diseño, la animación y los detalles se trasladaba también a los enemigos, donde hay desde lanzadores de cuchillos, gordos que se abren paso a cabezazo limpio, moteros, o forzudos expertos en lucha libre, hasta los carismáticos jefes de nivel, como Sodom y Rolento, reciclados después en la saga Street Fighter Alpha.

Como curiosidad al realizar la versión estadounidense para Super Nintendo existió una polémica porque aparecían unas mujeres en el nivel dos -Poison y su compañera Rosy-, unos sprites estilo punk, cabello largo rosado, vestidas únicamente con un pantalón corto, top blanco, gorra de policía, y unas esposas en la cintura, y al tester le parecía inadecuado que el protagonista pegase a mujeres. Akira Yasuda afirmó que Poison y Roxy eran transexuales, pero a pesar de esa salida ingeniosa tuvieron que reemplazar los sprites por dos punks llamados Billy y Sid. Por tanto en Japón se considera a Poison un transexual y en el resto del mundo la consideran una mujer.
 
            Si tuviera que destacar una conversión sería la de Mega CD, Sega compró la licencia y se encargó personalmente de adaptar Final Fight. El resultado es superior al arcade original en varios aspectos, primero al incluir voces en los diálogos entre personajes, y también al añadir una nueva banda sonora elaborada con instrumentos reales que convertía las ramplonas músicas del arcade original en todo un festival melódico. Incluso se agregó un modo Time Attack de lo más adictivo, ambientado en escenarios inéditos en la recreativa.

 Sigue sorprendiendo cómo un juego tan simple y repetitivo como Final Fight puede llegar a ser tan absorbente y divertido. Los personajes cuentan con pocos ataques (un combo simple, salto con patada, un par de presas), y tres armas secundarías, y los enemigos en pantalla, más allá de su aleatoriedad y patrones, se repiten sin cesar fase tras fase. Quizás el secreto es la enorme dificultad, a la altura de otro clásico como el Knight of the Round. Los enemigos, sobre todo en las últimas fases, pueden rodearte y quitarte una vida al mínimo error, incluso cuando te estás levantando, se nota ahí que el golpe especial de dos botones no está bien implementado, la penúltima fase es tan larga que si no tienes cuidado pueden quitarte una vida por tiempo… muchas cosas, sin contar además con los complicados jefes finales. Quizás es el reto lo que ha exacerbado la adicción a este título, el hecho de buscar patrones, memorizar todo la partida, encontrar trucos como el famoso de los puños infinitos, etcétera.

Antes de intentar el 1CC (terminarlo con un solo crédito sin continuar) mis recomendaciones son que veáis varias partidas en YouTube y que os arméis de paciencia: es uno de los retos más masoquistas y frustrantes que hay dentro de los arcades. La satisfacción de dominar el juego está ahí, eso es indudable, pero mi experiencia es que dependes mucho de la suerte en demasiadas partes, está claro que Capcom depuró mucho sus juegos en años posteriores y que este, al ser de los primeros, carece de ciertos balanceos necesarios para que la experiencia resulte totalmente perfecta. En cualquier caso, totalmente recomendable, un juego que hizo historia.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Windjammers (1994 Data East)

Data East, compañía japonesa desaparecida hoy en día por problemas económicos y responsable de títulos añejos como Joe & Mac, Street Hoop, Fighters History o Spin Master entre muchísimos otros, nos brindaba en 1994 esta divertida genialidad que más tarde pudimos disfrutar en versión doméstica en Neo Geo, tanto en cartuchos como en CD.

Windjammers (también conocido como Flying Power Disc, según el territorio) se basa en una premisa realmente simple: lanzar el disco volador o frisbee para marcarle un tanto a nuestro rival. La pantalla se divide por la mitad, con una red que separa las dos partes del campo y nos dedicamos a lanzar el disco en la dirección de nuestro contrincante –a base de rebotes, golpes especiales, reversals, efectos, etcétera-, mientras defendemos nuestra zona que se divide en zonas amarillas y anchas –tres puntos-, y rojas más estrechas –cinco puntos-. También podemos hacer un globo (dos puntos si el rival no lo coge a tiempo). Existen diferentes estadios. Cada partido se divide en tres sets y hay que ganar dos de ellos para pasar a la siguiente ronda. Para cada set disponemos de treinta segundos, y aunque parece poco tiempo el juego es tan frenético que nos damos cuenta.

Hay seis personajes disponibles, cada uno con diferentes características de potencia de tiro –incluyendo reversals y tiros especiales-, y la rapidez de su movimiento por la pista. Obviamente los más lentos son los más potentes, y viceversa. La jugabilidad es perfecta, quizás el único problema es que al ser tan rápidas las partidas, y solo ser seis contrincantes, el juego siempre está leyendo tus movimientos de tal forma que resulta, incluso ya en la segunda fase, tremendamente difícil. De todas formas el verdadero potencial del juego se disfruta jugando a dobles, con dos personas que lo dominen se incrementa mucho el ritmo del partido y el espectáculo visual es bastante llamativo dado que ambos sabrán realizar tiros especiales constantemente, reversals, etcétera. Recomiendo mirar vídeos por YouTube porque son muy vistosos.

Ocupándonos de la parte técnica decir que los gráficos no son nada del otro mundo hoy en día, pero en su momento lucían realmente bien. La música acompaña perfectamente, aunque quizás lo más divertido son las voces digitalizadas de los personajes, a destacar la participación del español Jordi Costa con sus míticas frases “¡perfecto!” o “¡ya es mío!”. Como detalle gracioso destacar las fases de bonus como la de derribar bolos o el lanzamiento de disco en la playa para que lo coja nuestro perro al vuelo.

Hace poco ha salido una adaptación para PlayStation 4 & PlayStation Vita. Como curiosidad unos aficionados japoneses han realizado su propio homenaje del juego, llamada Crazy Power Disc, de la que existen dos partes. Cuenta con tiros especiales aún más espectaculares y con gráficos estilo manga en alta resolución adaptados a la época actual. No es difícil encontrarlo en la red.

En resumen, un juego muy adictivo y vistoso, que parece simple en su planteamiento, pero con muchísimo potencial en las partidas a dobles. Intentad jugar online a través de un emulador o en la PlayStation 4, no os vais a arrepentir.